“Despierta, amigo Sancho, pues hora es de salir otra vez a deshacer agravios y enderezar entuertos”.
Don Quijote de la Mancha
Ante la decadencia del “modelo” neoliberal que impuso en Chile Pinochet desde 1973 a 1990; y en Colombia calcó Uribe 2002-2010 e impuso a sus títeres, Santos 2010-2018 y Duque 2018, y en Perú enchufo Fujimori desde 1990, despierta una potencia política que rompe el cuadro que suponían inamovible.
Hoy brota un fenómeno con tal fuerza que no soñó la izquierda histórica. Partida hasta lo incontable. Descarriada ante las nuevas perspectivas y en desconcierto, incapaz de reanimar sus vínculos vitales con la clase popular. Fractura difícil de sanar.
El escenario actual muestra impensadas opciones electorales. Símbolo y signo contra-neoliberal, rumbo que marcó Venezuela desde 1990.
Telepático se hace el virus político hecho en las calles del continente. Sin permiso. Ni franquicias: ”made in Miami”, ni tecnologías, ni big data, ni Silicon Valley, ni abuso de Instagram y ajenos a milenials guerrilleros de facebook. Solo pueblo.
Intuimos, resurge desde antiquísimos mitos de la Pachamama y ritos negros del Chocó, para disgusto de racistas y miembros de clubes de comercio, a quienes ellos dan jaque calle y le ganan elecciones.
Solo de apoyo de informales, conuqueros y gente de calle. Para crear en los tres países el mas importante fenómeno político-social en esta década del continente.
Van a elecciones y a puro pulmón ganan a sus oponentes con sus reglas y tribunales electorales. Es tan poderosa la derrota en Perú, que ni la OEA, bajo control de Biden, se atreve a protestar.
Es rotundo el sentimiento popular, que en Perú y Chile y en la narco colombiana, que, desde ya, presiente en el anti-modelo neoliberal gangrena y derrota en próximas elecciones.
Los casos de Perú y Chile evidencian que el cliché de muy vieja data del “comunismo” fue un buche infantil, innecesario de agregar al montón de infamias de la derecha del continente contra Venezuela para poder ser consentida como una “izquierda aceptable”.
Esta opereta del “anticomunismo”, obvio, sólo se lo mastican y hace sufrir “agruras” a las doñitas de El Cafetal -zona de Caracas rebautizada por ellos en Miami con el despectivo título de: “Este de Segunda Clase”.
Despertemos… pues vendrán días difíciles. Así que ¡!!!.. No nos hagamos ilusiones. “No creas en nada, y está siempre prevenido contra todo”. Marco Aurelio.