En menos de dos semanas, los muchachos españoles que dirigían el Partido Popular han pasado al olvido, como esas pesadillas que uno prefiere no recordar.
Así las encuestas ya dan como ganador en una próxima elección al señor Feijoo, gracias a una manera de entender la política que este tiene -poliamor la llaman- que le ha permitido gobernar Galicia a placer durante cerca de 16 años y que ahora aspira hacer desde Madrid, pero también, porque no decirlo, gracias a las compañías de gobierno del señor Sanchez, a su gestión y tambien a su ideologizacion del ejercicio gubernamental.
Recientemente una venezolana que con tesón dirige una fundación en Bogotá -por cierto con muy poca ayuda de terceros- aquejada de salud, me preguntó por un médico de confianza, preferiblemente mayor de 60 años pues eso era sinónimo de experiencia. Su pedimento me hizo sonreír.
Ella forma parte de los connacionales que han respaldado vehementemente al nuevo liderazgo de nuestro país y que por tanto, ha preferido que los destinos nacionales los dirijan jóvenes que, como diría otro paisano en nuestra oriental Lecheria, en su vida han pagado un sueldo. Así, para atender su salud ella busca experiencia pero no lo aplica igual para la del país. Esa Incongruencia, que le advertí, fue la que originó mi reacción.
En España, los señores Casado, Rivera, Arrimadas y Sanchez por solo citar cuatro nombres, han dejando en evidencia con sus decisiones que el solo hecho de ser más jóvenes que otros, más audaces o impetuosos, no es garantía de buen accionar. Eso, que allá ha ocurrido es perfectamente posible aplicarlo en nuestro país.
Si la conclusión es correcta, sería errado creer que debemos poner nuestra confianza exclusivamente en la tercera edad y allí difeririamos. No es tema de edad sino de competencia y de armar equipo sin exclusiones que es lo que se desprende de los resultados que a la vista están en la península ibérica y en nuestro país, por haber privilegiado la juventud sobre la experiencia, creyendo los jóvenes, erróneamente, que aquélla será eterna.
Un proceso como el que está avanzando en Venezuela- aún cuando no queramos admitirlo- requerirá del concurso de todas las capacidades disponibles sin distingo de edades. Quien por sectarismo generacional conspire contra ello, correrá el riesgo de la autoexclusión.
Gonzalo Oliveros Navarro.
@barraplural.