El politólogo que egresa de varias de nuestras universidades es un científico social dotado de herramientas de análisis idóneas para abordar los problemas y perspectivas que presenta la situación-país, así como el grado de complejidad que ha penetrado las regiones y estados, con el nivel más horizontal y cercano al ciudadano, el municipio, escudo de ciudadanía.
De esa visión amplia y penetrante se pueden alimentar los partidos, sindicatos, organizaciones gremiales, núcleos de actividades regionales y locales que están presentes en el país pero que transitan desapercibidos en su función de representar y proyectar las esferas de actividad respectivas.
La crisis de proyección indescifrable, en un ambiente cambiante e impredecible, con un personal en tales organizaciones no habituado al estudio y al análisis, menos al intercambio, transita a sus anchas sin abordaje, sin mostrar su identidad compleja y múltiple. En esa práctica al “como vayamos viendo” se mueven los órganos de esos conglomerados.
Los partidos políticos lucen, sin excepción, desarticulados, asintomáticos, alérgicos a los equipos de análisis tanto como a la educación oportuna y necesaria al ciudadano confundido y desesperanzado. No abordan escenarios ni de corto ni de mediano plazo. Un “sálvese quien pueda” sobresale en la actuación inercial de cualquier organización política, social, económica o cultural. Por supuesto que hay contadas excepciones y es ahí el núcleo de lo “afirmativo venezolano” donde ellos deben ejercer su liderazgo.
Es evidente el grado de simplicidad de las organizaciones en cualquier nivel. Si se trata de las profesionales, por ejemplo, no introducen el bisturí de su ciencia en el espacio endurecido donde se mueven. No basta lo reivindicativo, el cartelón que pide mejores condiciones y salarios. El liderazgo tiene que empinarse y ejercitar el bisturí de su ciencia, cualquiera que ella sea. Por eso el politólogo, quien capta la vibración de los problemas de las diversas áreas, debe estar presente en cualquier nivel o espacio con sus instrumentos de medición en macro.
La actual crisis va muy de prisa y nuestras organizaciones científicas y gremiales caminan a distancia, por lo cual el politólogo debe advertirlo con prontitud y con visión de proyección hacia los resultados que enfrenten con éxito los ritmos de la coyuntura y la incertidumbre