Alí Rojas Olaya: ¡Vivan las mujeres!

En el artículo de investigación de 2016, La imagen de la mujer de élite en la costa norte del Perú a través de las crónicas de Indias, de la historiadora y antropóloga española Alicia Alvarado Escudero nos relata que “cuando los cronistas llegan a las costas del Ecuador y norte del Perú, quedan perplejos ante el número de mujeres que ‘gobiernan como hombres’.

Estas mujeres son descritas desde una perspectiva subjetiva, basada en el ideal de feminidad europeo, bajo unas connotaciones medievales y católicas según las cuales las mujeres no tienen capacidad para llevar a cabo tales tareas, y donde las relaciones de género son completamente inversas. Les resulta llamativo cómo estas mujeres gozan de una distinción social, de una capacidad de acción y decisión y cómo ejecutan un mandato tan varonil impropio de su género”.

Esta realidad se da paralelamente en todo el continente Abya Yala en un contexto particularmente interesante, porque Europa vive la era medieval, donde la sociedad patriarcal que se viene forjando desde la época del Imperio romano “sitúa al hombre como cabeza de familia y a la mujer en un estatus de inferioridad frente a éste, cuyo origen se remonta a un ideal grecorromano que con la llegada del cristianismo asienta los códigos de conducta que se implantaron durante los siglos posteriores”.

La participación de las mujeres en la lucha por la independencia estuvo cargada de una conciencia revolucionaria despejada de cualquier tipo de ecuación patriarcal. Muchas de ellas cargaban con los campamentos y con los niños tras los soldados, otras tejían los uniformes, algunas fungían de enfermeras, pero además de estas labores logísticas, un grupo importante participó en los campos de batalla entregando su fuerza y su vida para la causa social de la república naciente. En la batalla de Carabobo, un grupo de 25 mujeres, dispararon, enfrentándose al feroz enemigo invasor.

A estas notables mujeres se las conocía como Las Troperas en Venezuela, en la Nueva Granada como Las Juanas, y en México como Las Adelitas y Las Soldaderas.
Celebremos el Día Internacional de la Mujer recordando al Padre de la Patria al demostrar no sólo una posición feminista sino también maternal cuando el 10 de julio de 1825 le escribe una carta a su hermana María Antonia Bolívar en la que dice: “te mando una carta de mi madre Hipólita para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre: su leche ha alimentado mi vida, y no he conocido otro padre que ella”.

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